Si tu cuenta tiene un límite de posiciones abiertas —y todas lo tienen— hay días en que llegan más señales de las que caben. Lo que decide cuáles entran suele ser una casualidad. Fuimos a medir cuánto pesa esa casualidad, y pesa más que casi todo lo que estábamos comparando.
La misma estrategia, los mismos datos y las mismas reglas, corrida veinticinco veces. Resultados entre 185,73 y 304,78. Ciento diecinueve puntos de diferencia sin tocar una sola regla.
Un sistema genera señales. Una cuenta tiene sitio para unas cuantas posiciones a la vez: diez, pongamos. Los días tranquilos no hay problema. Los días en que llegan quince señales y hay diez huecos, alguien tiene que decidir cuáles cinco se quedan fuera.
En la mayoría de programas, esa decisión no la toma nadie. La toma el orden en que aparecen los símbolos en la lista, que casi siempre es el alfabético. Es decir: que una operación entre o no puede depender de que la empresa se llame Adobe y no Zoom.
Y no es un caso raro. En nuestro sistema, de 11.988 señales generadas en dieciséis años y medio, con diez posiciones simultáneas solo se llegan a operar 1.488. El 87,6 % no entra nunca, no por mala, sino porque cuando llegó no había hueco. Con esa proporción, el desempate no es un detalle: es una parte grande de lo que acaba pasando.
Corrimos la misma configuración veinticinco veces, cambiando una sola cosa: el orden en que se resuelve el empate entre señales del mismo día. Ni una regla de entrada, de salida o de riesgo tocada.
| Sobre 25 corridas idénticas salvo el desempate | Resultado (R) |
|---|---|
| La peor | 185,73 |
| La mediana | 251,66 |
| La mejor | 304,78 |
| Recorrido de punta a punta | 119,05 |
| Desviación típica | 30,96 |
La consecuencia es incómoda y es la que hace falta: si comparas dos configuraciones corriendo cada una una sola vez, y la diferencia entre ellas es de treinta puntos, no has medido nada. Esa diferencia cabe entera dentro del azar del reparto.
Lo comprobamos con nuestras propias comparaciones. Habíamos probado quince variaciones del sistema con una corrida cada una, y once parecían distinguirse del original. Al repetir cada una veinticinco veces y comparar medianas, solo cuatro seguían siendo distintas. Diez estaban dentro del ruido, y una apuntaba justo al revés de lo que la corrida única había sugerido.
Porque el recurso escaso no es la señal: es el sitio. Cuando una operación entra, ocupa una plaza durante semanas. Todo lo que llega mientras tanto y no cabe, desaparece — y no vuelve. Cada desempate no cambia una operación: cambia la cadena entera de lo que se pudo operar después.
Por eso el efecto es tan grande. No se suman veinte pequeñas diferencias independientes: se propaga una diferencia inicial a lo largo de dieciséis años de decisiones encadenadas.
Y hay una consecuencia práctica que se ve de inmediato: cuánto tiempo aguanta abierta cada operación importa tanto como cuáles eliges, porque el tiempo abierto es lo que consume la plaza.
Para responder a la pregunta de si una estrategia funciona o has tenido suerte, que es la que casi nadie contesta. La respuesta operativa es sencilla: corre la misma prueba varias veces cambiando lo que no debería importar, y mira cuánto se mueve el resultado. Ese movimiento es tu margen de ruido. Cualquier mejora más pequeña que él, no es una mejora: es una corrida afortunada.
Sirve especialmente antes de pagar por una prueba de fondeo. Si tu sistema, repetido veinte veces sobre el mismo histórico, da resultados que van de perder a ganar, ya sabes que el resultado de la prueba real dependerá bastante del azar — y eso es información útil antes de poner el dinero, no después.
Y cambia lo que conviene mirar cuando comparas dos versiones: no el número, sino el número y su dispersión. Una versión que da lo mismo de media pero varía la mitad es mejor versión, aunque el titular no lo diga.
No dice que los resultados de un histórico no sirvan. Dice que un resultado sin repetir no permite comparar dos cosas parecidas. No dice que veinticinco repeticiones sean suficientes: son las que hicimos, y con más el margen se estrecha. No dice que este margen sea el de tu sistema — depende de cuántas señales generes, de cuántas plazas tengas y de cuánto duren tus operaciones, así que hay que medirlo en el propio. Y no dice nada sobre qué debe hacer nadie con su dinero.
Con una prueba que puedes hacer tú y cuesta una tarde: repite tu backtest cambiando el orden de tus símbolos. Si el resultado se mueve mucho, tu límite de posiciones manda más que tu criterio de entrada, y sabes dónde trabajar.
Y con una manera distinta de leer cualquier número: antes de preguntar cuánto ha dado, pregunta cuántas veces se ha corrido. Si la respuesta es una, lo que estás mirando es una posibilidad, no un resultado.
Si quieres seguir tirando del hilo
Los otros dos informes de la serie: cuánto histórico hace falta antes de fiarte de una estrategia y por qué un porcentaje de acierto alto no es una buena noticia. Todos están en sophronepsis.com/informes.html.
Y si quieres aprender a mirar esto por tu cuenta, el recorrido de seis días está en app.sophronepsis.com/empieza.
Un informe es la foto de un día. Dentro de la plataforma las mediciones se rehacen cuando llega dato nuevo, cada estrategia va con su prueba al lado, y el mentor responde a lo que le preguntes a la hora que sea. sophronepsis.com/mentoria.html
Esto es una investigación, no un sermón. Si encuentras un fallo en el método o en las cuentas, escríbenos a hola@sophronepsis.com y lo corregimos en público. Sophronepsis · Espera. Observa. Ejecuta.
11.988 señales generadas sobre 148 acciones y 16,6 años de datos diarios, 10 posiciones simultáneas, salida a 3 R. 25 corridas idénticas salvo el desempate entre señales del mismo día. Medido sobre 148 acciones y 16,6 años de datos diarios, con costes de 0,05 % de comisión y 0,05 % de deslizamiento, y sin costes de bróker por mantener la posición abierta de un día para otro. Cada configuración se corre 25 veces barajando el desempate entre señales del mismo día, y se publica la mediana. Contenido educativo, no asesoramiento financiero. No se venden señales ni se gestionan capitales de terceros. Familia FVR · Sophronepsis.