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Un porcentaje de acierto alto no es una buena noticia

Es el primer número que se enseña y el que más tranquiliza. También es el más fácil de subir sin mejorar nada. Le pusimos cifras endureciendo el filtro de nuestro propio sistema: el acierto se movió y el dinero no.

Exigimos a nuestro sistema que cumpliera las seis condiciones en lugar de cinco. El porcentaje de acierto subió —poco, medio punto— y el dinero se quedó igual: 247,80 R frente a 251,66, una diferencia más pequeña que lo que varía el propio sistema entre dos corridas. Lo que sí cambió: operó dos tercios menos de veces.

Por qué el acierto engaña con tanta facilidad

El porcentaje de acierto dice cuántas operaciones acaban en positivo. No dice cuánto se gana en ellas ni cuánto se pierde en las otras. Son dos preguntas distintas y solo se responde una.

Y se puede subir a voluntad sin tocar la calidad de nada: basta con cerrar antes las que van bien y dejar correr las que van mal. Cada operación que se cierra pronto con una ganancia pequeña suma un acierto. Cada pérdida que se deja abierta esperando que vuelva, todavía no cuenta como fallo. Con esas dos costumbres, el porcentaje sube y la cuenta baja.

Por eso, cuando un porcentaje de acierto es muy alto, lo primero que conviene preguntar no es cómo lo ha conseguido: es cuánto pierde cuando falla. Un sistema que acierta el 85 % y pierde en cada fallo diez veces lo que gana en cada acierto pierde dinero. Un sistema que acierta el 40 % y gana tres veces lo que arriesga, gana.

Lo que medimos

Nuestro sistema comprueba seis condiciones antes de entrar y opera cuando se cumplen al menos cinco. La idea de endurecerlo a seis parece obvia: más exigencia, entradas mejores, más acierto. Circulaba además dentro de casa como algo dado por sabido, así que fuimos a medirlo.

ExigenciaResultado (R)AciertoFactor de beneficioCaída máximaVariación entre corridas
5 de 6 (lo que opera hoy)251,6640,7 %1,357−43,1330,96
6 de 6247,8041,2 %1,425−32,7718,10

Endurecer no cambió el dinero. La diferencia en resultado son 3,86 R. Y el mismo sistema, corrido veinticinco veces cambiando sólo el orden en que atiende las señales que llegan el mismo día, baila entre 18 y 31 R de una vez a otra. La diferencia cabe entera dentro de ese baile: con estos datos no podemos decir que una versión gane a la otra, ni en un sentido ni en el contrario.

Lo que sí cambia, y mucho, es cuántas veces opera. Y el acierto sube medio punto. Ahí está el informe entero en una línea: más exigencia, un poco más de acierto, el mismo dinero. Si el acierto midiera la calidad, la versión dura sería mejor. No lo es: es la misma, operando un tercio de las veces.

Por qué pasa esto

La respuesta está en cómo se reparten las señales, y no es la que esperábamos. De las 11.988 operaciones del periodo, 8.247 cumplen cinco condiciones y 3.741 cumplen las seis. Exigir las seis no retira una minoría: retira el 68,8 %. Dos de cada tres.

Y ahí está la explicación de que el dinero no se mueva. Si se quita el límite de posiciones abiertas y se dejan correr los dos grupos por separado, rinden casi lo mismo por operación: 0,189 las de cinco condiciones, 0,185 las de seis. El sexto requisito no distingue una señal buena de una mala. Por eso quitar dos tercios de las señales no quita las malas: quita de todo y en la misma proporción, y el resultado se queda donde estaba.

Y hay un segundo efecto, que es el que explica por qué tampoco mejora. Una cuenta normal sólo puede tener unas cuantas posiciones abiertas a la vez, así que la mayoría de las señales no se llegan a operar nunca: con diez posiciones, de las 11.988 se operan 1.485. Cuando el filtro retira una entrada, casi siempre hay otra igual de buena esperando para ocupar esa plaza. Endurecer no deja mejores entradas: deja las mismas, menos veces. Menos entradas no es lo mismo que mejores entradas.

El acierto no bajó: subió medio punto, de 40,7 % a 41,2 %. Medio punto tampoco significa nada con este baile entre corridas, y por eso no construimos nada encima. Lo dejamos escrito porque en la primera versión de este informe decíamos que había bajado, y no era cierto.

Corrección — 16 de agosto de 2026

La primera versión de este informe decía que «10.824 de las 11.988 señales ya cumplían las seis condiciones, el 90 %», y concluía que el filtro casi no separaba nada. Era falso. Ese 10.824 era el total de entradas de otra corrida, leído como si fuera un reparto. Al contarlo bien, las que cumplen las seis son 3.741 — el 31,2 % —, así que el filtro sí separa, y mucho: retira dos de cada tres señales. Y esta corrección se quedó corta: dijimos que «la conclusión del informe no cambia (exigir las seis sale peor en las cinco columnas)», y sí cambiaba. Se explica debajo, en la corrección del 17 de agosto. Lo dejamos escrito aquí, tal como se publicó, en vez de cambiarlo en silencio.

Segunda corrección — 17 de agosto de 2026

La corrección de ayer arregló el reparto de señales y dejó escrito que «la conclusión del informe no cambia». Sí cambiaba. La fila del «6 de 6» de la tabla se había medido sobre el grupo equivocado —el mismo error de 10.824 señales que corregimos ayer—, y arreglamos la explicación dejando en pie las cifras que salían de él. Al medir el grupo correcto, el «6 de 6» no da 192,14 R sino 247,80, y la caída del 24 % que anunciábamos no existe: son 3,86 R de diferencia, ruido. Tampoco es «peor en las cinco columnas». Hemos rehecho la tabla y el razonamiento que colgaba de ella. La idea de fondo —que el acierto no mide la calidad— se sostiene, y con un ejemplo más limpio que el que teníamos.

Y esto, ¿para qué te sirve?

Para dejar de usar el acierto como medida de calidad. Es una consecuencia de dónde pones la salida, no una propiedad de lo buena que es tu entrada. Un objetivo cercano se alcanza más veces y sube el acierto, dejando menos en cada acierto; uno lejano hace lo contrario. El sistema no ha cambiado: ha cambiado dónde se cierra. El nuestro, con objetivo a 3 R, acierta el 40,7 %.

La medida que sí compara dos sistemas es lo que gana de media cada operación contando las que pierden. Si prefieres una sola cifra, el factor de beneficio: cuánto entra por cada euro que sale. Un 85 % de acierto, por sí solo, no dice nada todavía.

Y para desconfiar de la intuición del «más exigente es mejor». Ese razonamiento suena tan bien que casi nunca se comprueba. Aquí, comprobarlo evitó cambiar el sistema a cambio de nada: habríamos operado un tercio de las veces para acabar en el mismo sitio.

Lo que esto NO dice

No dice que endurecer un filtro sea peor, y tampoco que sea mejor: dice que en este sistema y con estos datos no se nota en el dinero, y el motivo es concreto —las señales que pasan el filtro rinden prácticamente igual que las que no—. En un sistema donde el filtro sí separase buenas de malas, el resultado sería otro. Tampoco dice que las diferencias pequeñas de la tabla (el factor de beneficio, la caída) signifiquen algo: con esa variación entre corridas, no las damos por buenas. No dice que un acierto alto sea sospechoso por sí mismo; dice que solo, sin saber cuánto se pierde en los fallos, no informa. Y no dice qué debe hacer nadie con su dinero.

Con qué te quedas

Con dos preguntas para cualquier resultado que te enseñen: ¿cuánto pierdes cuando fallas?, y ¿dónde está la salida? Con esas dos, un porcentaje de acierto empieza a significar algo. Sin ellas, es decoración.

Y con una comprobación que puedes hacer en tu propia estrategia: separa tus señales en las que pasan el filtro que estás pensando añadir y las que no, y compara lo que gana de media cada operación en los dos grupos. Si los dos números se parecen, ese filtro no está distinguiendo buenas de malas: solo te va a quitar operaciones. Contar cuántas pasan no sirve — puede quitarte muchas o pocas, y en ninguno de los dos casos te dice si las que quita eran peores.

Si quieres seguir tirando del hilo

Los otros dos informes de la serie: cuánto histórico hace falta antes de fiarte de una estrategia y por qué la misma prueba repetida veinticinco veces da veinticinco resultados distintos. Todos están en sophronepsis.com/informes.html.

Y si quieres aprender a mirar esto por tu cuenta, el recorrido de seis días está en app.sophronepsis.com/empieza.

Un informe es la foto de un día. Dentro de la plataforma las mediciones se rehacen cuando llega dato nuevo, cada estrategia va con su prueba al lado, y el mentor responde a lo que le preguntes a la hora que sea. sophronepsis.com/mentoria.html

Esto es una investigación, no un sermón. Si encuentras un fallo en el método o en las cuentas, escríbenos a hola@sophronepsis.com y lo corregimos en público. Sophronepsis · Espera. Observa. Ejecuta.

11.988 señales generadas sobre 148 acciones y 16,6 años de datos diarios, salida a 3 R, 25 barajados por configuración y mediana publicada. Medido sobre 148 acciones y 16,6 años de datos diarios, con costes de 0,05 % de comisión y 0,05 % de deslizamiento, y sin costes de bróker por mantener la posición abierta de un día para otro. Cada configuración se corre 25 veces barajando el desempate entre señales del mismo día, y se publica la mediana. Contenido educativo, no asesoramiento financiero. No se venden señales ni se gestionan capitales de terceros. Familia FVR · Sophronepsis.